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REFLEXIONES

Maldita cuarentena

Siempre he creído que la cuarentena era algo recomendable cuando uno estaba enfermo, con posibilidad de poder contagiar a los demás y que de decisión propia uno se aislaba para pasar ese momento y recuperarse lo más rápido posible. Oh boy! ¡Qué equivocada estaba!

Resulta que ahora el hacer cuarentena en 2020 es un acto de obligatoriedad aún cuando estás sano y lleno de energía y vitalidad. Después de casi 50 días o más (hace ya tiempo que perdí la cuenta en esta jaula llamada «casa») me hace sentir que tal vez esta cuarentena impuesta sea de verdad porque estamos enfermos, caer enfermos por no tener libertad de movimiento, ni de poder decidir qué quieres hacer en todo momento, sabiendo que es restrictivo poder estar con tus amigos y en general obtener todo ese beneficio sano que es la vida.

El confinamiento o aislamiento social te recuerda que aunque empezaste sano terminarás enfermo. Enfermo de estar confinado, observarás como tu estado de humor irá disminuyendo hacia la apatía, frustración, ira, desconsuelo, desesperanza y miedo.

Y finalmente caerás rendido a enfermarte de una manera psicológica aunque estabas lleno de energía y vitalidad, sencillamente porque en este juego de ajedrez lo único que irás perdiendo es tu sistema inmunológico.

Supongo que a cada uno le ha azotado este encerramiento de formas diferentes. Para mí personalmente ha sido literalmente como «un tiro en el pie», ¿por qué? Soy una persona que adora el desarrollar mi existencia en la calle, bajo la luz solar, el vivir en el afuera, con constante movimiento. También soy consciente de que mis energías se agotan y que en ocasiones cuando mi cuerpo me lo pide, regreso a un refugio para recargar, pero solo la batería adecuada para seguir adelante – ahora mi batería se ha desbordado y atrofiado debido al bajo uso que hago de ella.

Como viajera o nómada que siempre encuentra un atisbo de positividad en la visión de descubrir un nuevo destino, esta situación se me turna agria si tengo que aceptar esta «nueva normalidad»: que el viajar vaya a ser algo que se pueda  incluso desechar de la paleta de opciones que tenga el ser humano en el futuro más cercano.

Esto me causa una gran tristeza y me hace volver a estar en el paradigma de la negación, y con ello en visionar e ilusionarme con una nueva aventura, con un nuevo vuelo cuan pájaro mirando al horizonte y viendo su próximo destino de emigración en donde se reunirá con los suyos, con su tribu, con su esencia, en otras palabras con su ser.

4 Comentarios

  • C Lomana

    I L O V E your blog and the way you write!
    Please try to keep your hope high as quarantine it’s on its way to be over. In one more month you will be able to be in Bergen, Melbourne, Badalona or even Pineda!

    Big kiss and hug fråm Palomino.

    • Juanita

      Me encanta esta reflexión.

      Que la cuarentena nos haga valorar el privilegio de viajar y coger las fuerzas para volver a vivir más intensamente nuestra siguiente aventura viajera.

      Un abrazote virtual!

  • Alejandro

    ¡Cómo me alegro de que puedas disfrutar así de la vida! Para mí… eres una valiente. A mí me cuesta mucho salir de mi entorno, aunque recientemente di el paso y ahora vivo en un pueblecito precioso llamado Almócita, pero… de viajar fuera..puffff y ahora…encima… después de haber pasado esta cuarentena solo metido en casa… hasta me cuesta salir del pueblo. Pero bueno jeje lo mío es de psicólogo. Te mando un abrazo, que me caíste genial desde el primer minuto que te conocí.

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